domingo, 26 de abril de 2009

Barriada

Hoy te he vuelto a ver igual que ayer:
tus ventanas abiertas al levante,
las piezas de tela repicando en tus tendederos,
rabioso el negro en tu pelo
y los arrestos en tu piel morena.

Hoy me miras altiva, ¿es que no ves
el rubor de tus paredes desconchadas?
Las firmas que salpican tus puertas,
los tiznones que escurren de tus fachadas.

Como los churretes en las caras de los niños,
que ayer jugaban en tus manchones.
Bautismo de tierra y golpes
en las rodillas,
sobre las piedras.

Y el ciclo que se repite:
las trifulcas del lecho,
las confesiones de la escalera,
el bosquejo del rufián y el solitario,
y el porvenir naufragando en la mirada
de los muchachos sentados en tus bancos.

Y las paredes van contando tus plegarias
Y el sol te va encalando de letargos

Hoy la he vuelto a ver.
Saluda, se esconde,
se consume, se derrite, se retuerce
como un niño en un útero de piedra.
En su burbuja de cemento y ladrillo,
a sí misma encerrada.
Se pregunta por el tiempo,
se santigua
mi barriada.

Fotos de archivo familiar

3 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Entre la banda y el lugar, cerquita del Iro n0 ?

genialsiempre dijo...

Fíjate si me gusta este poema que figura en mi librillo de "Versos con...Aromas", por supuesto citando a su autor.

José María

Pedro dijo...

Suena tan fresco como la primera vez que lo leíste, aquella tarde de verano en el Tendedero.
Supongo que algunas cosas nunca cambian, al igual que tu barriada.

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