martes, 20 de octubre de 2009

I need to tranquilize...

I got this feeling that they‘re gonna break down the door
I got this feeling they they’re gonna come back for more
See I was thinking that I lost my mind
But it’s been getting to me all this time
And it don’t stop dragging me down



Silently reflection turns my world to stone
Patiently correction leaves us all alone
And sometimes I’m travel man
But tonight this engine's failing


ooooh... I need to tranquilize...

The Killers Feat. Lou Reed - Tranquilize en el álbum Sawdust, 2007, Lyrics

martes, 13 de octubre de 2009

Triscaidecafobia

Martes trece, ña, ña, ña... Supersticiones a mí... Estoy totalmente convecido de que eso es todo un rollo... Vamos a ver, por un lado, el trece, sí, vale... que si da mala suerte porque es el número de los apóstoles de la cena más uno (Jesucristo que muy bien no acabó el pobre hombre, no...), que si en muchos sitios no hay portal trece, ni habitación trece, ni autobús número trece, que si Ángel Nieto ganó 12 + 1 campeonatos de esos de mortocicletas, que si fue el Apolo trece el único que hizo caput, que si el capítulo 13 del Apocalirsis predice la venida del AntiCristo (que no del AntiRisto -Mejide- si tal fuera el caso, hoy sería un día de gloria universal).

Luego está el martes, que dice el refrán que ni te cases ni te embarques. Martes es el día de Marte, planeta chungo por excelencia, y del dios de la guerra, Marte (el favorito del ex-presi Bush, por cierto), Constantinopla cayó un martes (y no hubo quien la ayudara a levantarse a la pobre señora). Por eso será que cuando se conjugan el martes (día chungo por excelencia) y el trece (número chungo por excelencia) ya es la repanocha. Se rompe la armonía del universo, universal; los planetas se convulsionan y se desalinean de su órbita en un disloque borrachil rompiendo la armónica simetría de la galaxia; los cimientos espirituales del mundo se tambalean...

Pero nada de eso me va a amilanar. Triscaidecafóbicos y trezidavomartiofóbicos (joer con la palabreja...) del mundo, escuchadme. Olvidad vuestros miedos. Yo, hoy, martes trece, voy a ser más chulo que un ocho, pues estyo ahrot ed toad esa prafrenaila spusertiosa (joer qué le pasa al teclao?) y vyo a pubclira este psot en día mrtesa y retce. Y he empezaod a escirbirlo a lsa 13:13. Aún os diré más (coño que por poco me caigo del asiento): todo eso de las supersticiones son (joer qué le pasa ahora a la pantalla? se está poniendo negra) un montón de chuminadas y tonterías y pueblerineces... Escuchad mis palabras con los oídos bien abiertos: !!!En martes trece nunca pasa nada de....

ERROR FATAL DEL SISTEMA: procediendo a la destrucción de todos los archivos... procediendo a la liberación de gas tóxico... procediendo a la descarga y ejecución de Apocalipsis.exe...

jueves, 8 de octubre de 2009

¿Qué fui...?


Fui el libro retomado cada noche por la misma página.
Fui el número destinado a un código hermético y de chaqueta, que acabó bailando con la incógnita y resolvió la ecuación abandonándose a la orgía despeinada de las letras.
Fui la muñeca que se cortó los hilos y los tejió en tela de araña para hacer funambulismo.
Fui la escotilla que parpadea en la boca del pozo sin fondo de los deseos.
Fui la corbata preguntándole al espejo por todos los nudos posibles, por todos los nudos pendientes.
Fui esa constelación nebulosa de los atardeceres en la ciudad: el anhelo del claxon, la espuma de los colores, la estrella del pájaro, la duda del horizonte.
Fui la mancha borrosa del expediente intachable.
Fui la perdición de los duendes, el favorito de los soldados de plástico, el capricho de las trolas, el capitán pirata de las horas muertas.
Fui la mecha que escarcha en la mañana el caliente rocío.
Fui la maleta despeinada y de rodillas, en puertas a un viaje por hacer, buscando destino entre el musgo de las sábanas y el terciopelo de los libros.
Fui el lienzo que un artista manda quemar mientras descorcha un viejo blues en la acera del silencio, con un vals de licor en una mano, y un tango de aguardiente en el buche.
Fui el traficante de fantasmas, el alquimista mendigo, el coleccionista de sueños, el mago sin trucos.
Y fui la garganta que vomitó un clavel, y el clavel mismo, y sus espinas cuando pinchan, y la sangre en la herida, y la sal que la azuza, y las escamas de miedo que desgarran en la seda de los dedos.
Fui el barco que avistó mil amarras antes de soltar tierra.
Y fui el error y el acierto, la escultura y el serrín, el equilibrista y su cuerda, el sueño y sus párpados.
Fui todo lo que soy y lo que he sido, y lo que callo, y lo que cuento.
Soy todo lo que fui… por más que escriba.

jueves, 1 de octubre de 2009

Sólo una noche de verano más



Este poema lo escribí el año pasado para el blog de la ELL, y es el germen, por así bautizarlo, de "Bajo el Agua".

Odio este otoño
y sus medias tintas,
mendigo de nubes grises,
y su hipocresía.

¿Qué eres, otoño?
¿una hoja que cae del almanaque?
¿qué gaviota perdió el rumbo?
¿por qué no terminas lo que empezaste?

Por eso, otoño,
bajo un perfume de brisa
y un huracán de luz
disfrazado de magia
sigo besando, en la arena,
piel desnuda
y tirabuzones en el pelo.

Hoy, otoño, que amenazas con la ausencia
y tramas intrigas con la soledad,
hago estallar burbujas volátiles
proyectiles hacia la línea de fuego
de tus agüeros.

Hoy las sirenas coagulan con sus cantos
la sangre
en las heridas del silencio.

Hoy, otoño, llueves estribillos,
dejas caer tu telón de gotas de agua
y murmuras una despedida.
Pero yo sigo besando, en la arena,
no las pirámides de cuerpos amontonados,
como nuevos, fértiles fetiches,
sino piel desnuda
y tirabuzones en el pelo
girando alrededor del cielo
girando alrededor del mar.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Fin de un cuento sin principio

Y el sueño vio su envés y se tornó pesadilla.

Por las puertas del lugar todos salen pero nadie entra, aunque siempre parecen los mismos rostros. La abisal penumbra de los goznes adivina el final sin principio de un cuento que alguien olvidó narrar. El lugar es un reino sin corona, donde los cinturones hacen alforja las tripas, castran el hálito del viento en los pulmones. Ahora para nada sirve el tañido del poeta de la plaza, porque las musas vuelven sus ancestrales espaldas y se otea el chiflido de su burla tras el insolente porte de sus cabelleras. Ya los párpados silentes, los ojos huecos de guitarras, el caminar de autómata de las gentes anunciaban delirios del cosmos, paisajes de cadenas, veredas marchitas. Sauces somnolientos y terapias de serpentina trajinaban con el lívido tictac del corazón para injertarle trombones y trompetas, holocaustos, veleros desvariados.

Tiemblan las campanas en la corte real mellada de validos y valientes. Han empezado las sirenas a cortarse las gargantas. Las cornetas se ahogan con el aire en un soplido inverso. Todos recuerdan aquellos otros tiempos que jamás existieron. Ha empezado el final de un cuento sin principio.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Bajo el agua


Medias tintas en el cielo,
de nubes grises mendigo
Las hojas caen cual calendas
gaviotas piden destino
Bajo el agua
Tú me perfumas de sol
y me disfrazas de magia,
en mi paraguas repican
besos de arena de playa
Bajo el agua
Ya se azulejan las hojas
con las venas transparentes
Tú, con sonrisa ladina
cuentas al sapo los dientes
Bajo el agua
Guijarros de mar, conchitas
invocas entre los charcos
y en heridas de silencio
sirenas derraman cantos
Bajo el agua
Llueven canciones de agua
tiran terrones de hielo
Pero aún te hago en la orilla
tirabuzones de cielo

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Let it Be-atles

Norwegian Wood



Let it Be



Eleanor Rigby



Me dejo arrastrar por la marea beatle-fílica que se esparce estos días por la tele. Nuevo disco recopilatorio, documentales, videojuego... Os recomiendo exhaustivamente el libro de Haruki Murakami "Tokyo Blues", inspirado en parte por la bellísima y misteriosa canción "Norwegian Wood". Le mando un beso a todos los que, como mis padres, se encariñaron con sus canciones de fondo.
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