Mostrando entradas con la etiqueta Llagas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Llagas. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de junio de 2013

La Cuerda del Equilibrista

(clica en la imagen para ver un vídeo)

No bastaron los pescozones en el cuello ni la voz de tijera de sus padres para cortar aquella pasión que le tamborileaba en el pecho, que le bailaba en la melena, aquel gorgoteo de aviones que le invitaba a descalzarse en las aceras y caminar con un pie tras otro por el bordillo. Su madre, que era la adivina de la caducidad del tiempo, antes que eso prefería verle de tragafuegos o de ilusionista. Su padre, un ilustre malabarista de burbujas, amenazó con quitarle su puesto en el circo si seguía empeñado en aquella idea de tan baja ralea. Pensó hacerse domador de gatos filósofos como algunos de sus compañeros del colegio. O ingeniero de sueños imposibles como uno de sus mejores amigos. O tal vez, entrenador de pelícanos poetas como aquel maestro que le enseñó a confiar en su corazón. A la vez que crecía, cambió las primeras escaramuzas en bordillos por los pasamanos o las verjas. ¡Si es que no puedes tener los pies en el suelo como las gentes de bien! repetía su madre. ¡Si es que te salen pájaros en la cabeza! ¿Y estos pelos qué son? insistía su padre. Hasta que un día, al fin, se animó a caminar por el tendedero que iba de la ventana de su casa a la de su vecina, una jovencita que por las mañanas hacía de mujer balín de plomillo y por las tardes estudiaba la magia de las palabras voladoras. Al subirse, los pies le chisporroteaban de miedo, se trastabilló muchas veces, se cayó más de mil y más de dos mil pensó no volver a subirse. Pero fue cogiéndole el truco, y caminó y caminó por la cuerda. Su número acabó gustando a las gentes del circo y sus padres acabaron aceptando a regañadientes que su hijo se dedicara a la imprudente y poco respetada profesión de equilibrista de cuerdas flojas.

El joven creció y creció y se convirtió en uno más de la gran compañía. En las alturas conoció algunos amigos que se paraban a hablar con él: un capitán de barcos a la deriva, un trapecista que se colgaba en notas musicales, una gitana vieja que volaba en un sol de luciérnagas trompetistas, un títere que viajaba en nube y que se había escapado del marionetista a costa de perder las manos. De lejos vislumbraba maravillosos mundos, islas distantes que flotaban en el aire. ¿Qué maravillas existían allí? Deseaba tener algún medio para poder visitarlas. De vez en cuando encontraba tesoros que habían caído en la cuerda: una orquesta de flores de corbata, una tarta de fresas volcánicas y hasta un nudo de sueños sin deshacer.  Un día, después de terminar una función más agotadora que de costumbre, se dio cuenta de que le habían crecido unas pequeñas alas en los pies y en las manos. ¿Acaso sus tobillos y sus muñecas se habían descascarillado como huevos de codorniz y habían revelado lo que realmente había en su interior? Una certeza le asaltó. Le tembló todo el cuerpo, pero supo que los buenos momentos le acompañaban, que por fin podría conocer esos nuevos y fascinantes mundos, y que siempre podría bajar a visitar a su familia y amigos. Sacó las tijeras de inaugurar alegrías, guardó todos sus tesoros en la mochila, respiró tres veces, miro arriba y abajo y después sólo adelante... Y entonces cortó la cuerda y se abalanzó a emborracharse de azul, a abrazar a las nubes y a bañarse de soles. Se embadurnó de las selvas de fuego verde, se fascinó con las canciones de los piratas del viento, conoció a las musas de los ríos del futuro, tocó el saxofón con los camaleones salvajes, se enfrentó al ejército de seda de los gusanos nostálgicos, brindó por la vida con los bandidos de la esperanza. Ahora se explicaba por qué nunca había tenido los pies en la tierra, por qué siempre le anidaban pájaros en la cabeza. Los años de equilibrista le habían enseñado a desoír al vértigo y a no tener miedo a descubrir cosas nuevas y misteriosas en las alturas. Aquel día, cuando cortó la cuerda, descubrió que tenía alas y que lo que siempre había querido era volar...


4 años, 7 meses, 22 días, 390 entradas y muchas aventuras después, hoy el Equilibrista llega al otro cabo, al otro extremo de la cuerda. Hoy este blog termina su andadura. Es una decisión que tomé hace algunos meses con ciertas reservas, pero desde entonces hasta hoy una serie de indicios, de coincidencias de la vida, me han hecho confirmarme en que podía ser este el momento de dar este paso. No habrá más entradas, pero La Cuerda no se corta, seguirá colgada con todas sus pinzas para que podáis subiros a ella siempre que queráis y recordar las aventuras que nos han sucedido hasta aquí. Todo lo que ha surgido en este blog va a permanecer de alguna manera, no voy a arrojar nada a la basura. Iniciativas que empezaron aquí las retomaré en otros lugares, pero será cuando se abran nuevos círculos. La puerta no la cierro, la dejo encajada. Ni que decir tiene que toda la experiencia que llevo hasta aquí me la quedo en la mochila. Y tranquilos, que no voy a dejar de escribir. Simplemente necesito cambiarme de traje, dejar de ser Equilibrista para ser otra cosa. El qué, no lo sé, ya lo iré descubriendo. Va a ser difícil porque este blog es parte de mi vida y se ha convertido en algo importante. Pero sé que es el momento de ponerme a prueba y atreverme a hacer cosas nuevas, a visitar nuevos caminos y universos. Inciertos. misteriosos e inseguros, pero nuevos, deslumbrantes y apasionantes. Gracias a tod@s por darme vuestro continuo apoyo, por animarme, por jalearme, por secarme las lágrimas, por enseñarme tanto. Nos seguimos viendo, batid bien vuestras alas porque sopla muy fuerte el viento y trae arena a los ojos, pero sobre todo volad sin miedo porque hay muchos mundos por descubrir. 

Un abrazo, amig@s
Deivid

miércoles, 26 de junio de 2013

Hay que hacer muchas cosas todavía


 Hay que hacer muchas cosas todavía
Tomar el desayuno y cambiar el futuro
hacer la cama y limpiar los sueños
barrer migas de pan y beber lágrimas rotas
accionar el mecanismo que hace temblar al universo
inventar un artilugio para soñar despierto

 Hay que hacer muchas cosas
aprender todo lo nuevo que traigan las palabras
abrir puertas oxidadas en el barrio de los sueños
quedarse traspuesto mirando el campo
y abrazar a los árboles con garganta de pájaro
para oír su susurro trepando en las entrañas

 ¡Hay que hacer muchas cosas!
desvirgar el tiempo para crear el infinito
abandonarse al vértigo de los hilos de la tarde
recoger las moras del árbol del olvido
encerrar a los poetas en jaulas de agua
convertir en pergaminos la lengua de los gatos
vaciar el pozo ciego que nos inunda el rostro

y

cerrar un círculo para abrir otros
 

domingo, 23 de junio de 2013

Llamando a la Tierra

Me siento como ese viajero cósmico perdido en el espacio. Sentado en mi ordenador, llamando a la tierra, planeta, madre, suelo, sueño, árbol... La historia de este track de M-Clan no dice nada, pero lo sugiere todo. ¿De quién se acuerda el Capitán? ¿Le dejará el ordenador escapar? ¿Por qué no contestan en la Tierra y por qué Venus se ha apagado? ¿Somos solitarios cowboys en un espacio azul eléctrico? ¿Por qué no somos capaces de escuchar la serenata del universo, la que palpita debajo de nuestras células? ¿Por qué nos conformamos con esta y no escogemos otra de las muchas dimensiones posibles? Señoras y señores, yo me bajo de esta nave, me quito los zapatos y me tiro al campo... Quien quiera que me busque allí.


Lyrics orbitando aquí
Imagen descubierta aquí

viernes, 21 de junio de 2013

A las 12 como siempre

¿Te acuerdas cuando los sueños eran de plastilina y le acariciábamos la tripa a las estrellas?
¿Cuando pisábamos la tierra con los pies descalzos y hacíamos películas de plástico y arena?
¿Cuando el barrio era el estanque del tiempo, el laberinto de los monstruos perdidos?
¿Cuando la muerte corría en pantalones cortos por el filo de la acera pero no nos dejaban mirarla?
¿Cuando valía la pena pagar un castigo por una bolsa de caramelos?

Hoy es distinto.
Las fronteras encogieron y se abrieron otras nuevas.
Los permisos son de papel y no de lágrimas.
La vida aceleró.
Y tú un día te perdiste.

Hoy paseo por el barrio
      miro a mi lado,
                y no estás
y me embarga la soledad aquella de los domingos fríos
aquella que era como una rosa muerta en un portal
como una sábana de escombros
como una columna con mellas de carbón

Hoy el barrio es el cadáver del paraíso,
y los recuerdos crujen como hojarasca al pisarlos

Un día te perdiste.
O nos perdimos los dos
Cada uno por su lado
Y nunca supimos bien por qué

Y ya no había sábados por la mañana, ni confidencias de verano, ni música en naves espaciales, ni fútbol en islas perdidas, ni juegos en ciudades amarillas

Quizás la borrachera de la infancia nos agrió con una resaca de rencores
Quizás no vimos la esquirla en la manzana


Algo se había derrumbado y con los pedazos, construí la carcasa de un amigo de cuerda. Su mecanismo nunca fallaría. Siempre a mi lado, siempre riendo. Y le fui añadiendo piezas de otros

De los que me ayudaron a limpiarme el fango con la lengua
De los que me inyectaron poesía en vena cuando tenía el alma seca
De los que no esperé pero quisieron descubrirme
De los que me besaron con la boca del aire
De los que no me olvidan aunque desnude mis miserias
De los que aparecen en mis sueños porque me echan de menos
De los que busqué en el callejón de los corazones vacíos

De todos a los que tengo que dar las gracias

Pero el amigo perfecto nunca estaba completo. Y lo enterré en el cementerio de los secretos, con las canicas y el mapa del tesoro.

Nos perdimos
           y ya ni me acuerdo qué día fue, ni qué pasó
                               Pero a estas alturas, ¿qué más da?

Porque tú tienes mucha culpa de que los recuerdos todavía huelan a canela
sean pergaminos de leche en el baúl del futuro
se desaten en un abrazo de chispas dulces

Sólo quiero que sepas, que un día haré las maletas y cogeré un avión para ir a verte
Buscaré tu dirección y apareceré sin avisar, a las doce como siempre
Iré con la bolsa de los muñecos y dos chocolatinas

Y volveremos a robarle al mundo una mirada de juguete.

miércoles, 12 de junio de 2013

Aquelarre

Espejo de Venus, Mermasangre
Cola de ardilla
Hombre ahorcado, Escardalanas
Leche de gallina
Cojín de monja, Rompepiedras
Siete sangrías
Flor de la viuda, Matagallo
Abeja amarilla

¡Polipui! ¡Polipui!

Ajo negro
Sanguino, Tejo
Oreja de burro
Lengua de ciervo
Sonajas, Candiles
Lágrimas de la Virgen
Pamplinas, Verbenas
Ajo rosado
Patita de burro
Jacinto estrellado

¡Polipui! ¡Polipui!

Piojera, Hediondo, Collejas
Monja, Quejigo, Rascavieja
Piorno
Piorno de crucecitas
Retama loca, Helecho macho
Cornicabra
Y Jacinto bastardo

(nombres de plantas vistos en varios carteles identificativos en el Jardín Botánico de El Bosque, Cádiz)

lunes, 10 de junio de 2013

Manual del sepulturero, Capítulo 33 y 1/3: Aplanamientos, abultamientos y levantamientos de tierra

Una vez efectuada la sepultura del cadáver o féretro y rellenado el hoyo con abundante tierra, debe usted proceder al correcto aplanamiento de la superficie, una operación primordial para obtener una estética pulcra, armónica y deleitosa en el camposanto. Asimismo usted debe velar por el futuro mantenimiento de esa superficie y actuar en el caso de repentinos abultamientos, movimientos telúricos, y otros indeseados levantamientos de tierra por causas procedentes del exterior o el interior de la fosa.

1- APLANAMIENTO DE LA SEPULTURA

Las paladas de arena arrojadas con rudeza dejarán la sepultura con un aspecto tosco, asimétrico y lleno de bultos que usted debe encargarse de pulir y aplanar con mimo y fruición. En el kit de utensilios del sepulturero marca ACME, encontrará usted una serie de palas de jardinería con las que obtendrá la precisión necesaria para esta labor. Con la pala de punta cuadrada debe usted eliminar los restos de los bordes. Por el centro utilice la pala de punta redonda para quitar la arena y las piedras sobrantes. Una vez realizado este proceso, recuerde rastrillar bien la tierra y después alisar con la pala de zapa ayudándose de su mano. En el caso de no tener usted un kit de utensilios del sepulturero marca ACME, puede recurrir al cubo y las palas de playa de su hijo, el sepulturero chico. Le serán útiles también las paletas de jugar al tenis, y así podrá darles usted un uso más oportuno que el de molestar a sus vecinos que tranquilamente están tomando el sol o comiéndose el bocadillo de tortilla y el gazpacho. Finalmente, debe barrer con delicadeza el terreno usando una brocha del número 27 para pintores abstractos marca Hüberman, o bien una brocha de afeitar para cutis de boxeador marca Vanderburg o una de maquillaje para limpiar el corazón marca Hermann.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Sueños de tres noches de verano


UN DESEO 

Sonía podía verlo todo desde aquel pequeño agujero. Pequeños haces de luz como luciérnagas en la noche se entrelazaban ante su mirada profunda, expectante. Veía su vida pasar ante sus ojos en pequeñas estrellas, algunas fugaces, trozos de piedra cayendo de un cometa. Sabía que las estrellas fugaces eran cosas buenas, eran oportunidades de las que hay que coger rápido, al vuelo. Eran pedazos de luz que, por un motivo u otro, se volatilizan si no las coges, si no las dejas quietas y junto a ti, para siempre.

Este texto lo encontré en el armario "donde los papeles viejos". Puede tener más de diez años y seguramente yo pensaba continuarlo. Ahora recojo aquí esa estrella y sólo añadiré al texto que pidáis un deseo. La estrella fugaz de neón me cayó
de Neon Artists.
DOS ZAPATOS

Dos zapatos sueltos en la playa entrelazan sus cordones y sonríen bajo la luna porque la arena, o el amor, les hace cosquillas, y porque sienten que el tiempo discurre de manera diferente cuando no se tienen los pies en la tierra.


Este es de un juego creativo ideado por La Maga en Arte y transformación con un flash fotográfico zapateado por Gitana Rubia
TRES CABEZAS

Aún no duermen. Aún hablan. No quisieron oír la orden, disfrazada de consejo, que les dio El Cojo. Prefieren disfrutar de una charla que sabe a pájaros y luciérnagas. Tres cabezas se asoman de las sábanas de tres camas y se cuentan sus sueños hablándole al techo. Hablan de amores furtivos, de escapadas nocturnas a discotecas, de los padres tan lejos, de la libertad tan cerca. Hablan como si el tiempo estuviera hecho de relojes rotos. Las palabras pequeñas y bajísimas suben flotando hasta colgarse de la lámpara. En pocas horas, oirán el toctoc de la puerta, los profesores irán cuarto por cuarto avisando de que es hora de ir a la montaña, de salir de excursión, que el bus no espera. Pero ni el sueño ni la mañana importan esta noche. Lo que importan son los sueños y el mañana. Los sueños son de agua, neón y cartulina. El mañana es un gigante de tres cabezas que vive lejos, en una llanura de nubes, más allá de las estrellas.

Quise completar la trilogía con el tercer sueño de verano y me vino la imagen de una noche en Lleida durante la excursión de fin de curso de E.G.B. Una noche que pudo ser la de hoy pero en 1997, porque aquel viaje fue exactamente durante estas fechas. ¿Casualidades? El cielo estrellado es de la Vía Láctea en los Pirineos, obra de Unai González.


Y este otro cielo estrellado es de "La Biblioteca de los Jóvenes Castores", una colección de libros infantiles de la que tuve algunos volúmenes (imagen de todocoleccion.net) y con la que aprendí lo que eran las estrellas fugaces. Al recordarla, sentí que tenía que estar en este post.

sábado, 4 de mayo de 2013

Trilogía de los lazos


Te entrego el lazo de mi mano
para que me des el infinito


¿Qué buscas, ensimismado hominoide?
¿Encontrar el amor en la sangre roja?
¿Cuál es tu duda eterna y cuántica?
¿Qué sueños de ceniza persigues?
¿Cuáles tus deseos calizos?
¿Acaso lo real está dentro de la caverna?
Ensimismado hominoide, revélame el camino...


Patito feo
Ornitorrinco furioso
Cisne incompleto
 Siempre solo
Solo con tus colores ácidos
Tus ojos azules, tu panza de sangre
desdibujada y primaria
Tus palmas congeladas
en un aplauso muerto
Cruel la vida y las manos que te modelaron
y el pincel que te pintó
y la sorna del que te mira
y el miedo del que te huye
Patito feo, grita
grita tus colores
hasta reventar la noche

jueves, 2 de mayo de 2013

True Stories de facebook y alrededores: Minimenos way of life

Definición y ejemplos de minimenos aquí

XXXVI

Tengo la agenda de sueños super apretada. Ahora te lo miro, pero creo que para las noches de varias semanas no va a poder ser.

XXXVII

Hoy me costó más trabajo quitarme el pijama que a Spiderman el traje negro de simbionte >_<

XXXVIII

Tengo una tendencia al encochichamiento y a matar horas a base de pamplineo cibernético, que al final no me centro y no hago ná. Y tengo que hacer unas cuantas cosillas que me he propuesto estos días >_<

XXXIX

Radioafónico

jueves, 25 de abril de 2013

Frontera

Más allá de esta cama: el ruido, un calcetín tirado en el suelo, la cena sin hacer, un murmullo de sondas vacías, los coches que no dejan de pasar, el vértigo azul de los párpados cerrados, una bolsa de patatas fritas, la soledad y las vías del tren…

Más allá de esta cama: el tiempo, un vasito de agua, la vida en otros planetas, facebook y Rouco Varela, el dolor en los coches rojos, las turbas de gente en los grandes almacenes, las interferencias del miedo, una botella de Jack Daniels, la lluvia y los bolígrafos que no pintan…

Más allá de esta cama: la vida, una zapatilla con los cordones desatados, los trofeos perdidos y los ojos agrios, el telediario de las 3 y el de las 9, la lavadora y el saxofón de John Helliwell, el manicomio de los móviles inteligentes, la guerra, el café que ya silba, el sueño, las azoteas y la muerte…

Más acá de esta cama, tú, desbaratándome todos los mapas.

miércoles, 17 de abril de 2013

Batería de preguntas

(Batería completamente llena) 
Cuando amanece, ¿la hierba suda, llora o se le hace la boca agua? ¿En qué manchón está jugando ahora el niño que fui? ¿Qué otras obras escribió el poeta que hizo la tabla de multiplicar?

(Tres cuartos de batería) 
El paraíso ¿está en el viejo barrio donde crecimos? Si olvido a algún compañero del colegio, ¿estoy matando un recuerdo? Y los personajes que mueren en una novela, ¿van y vienen del cielo cada vez que alguien empieza a leerla?

(Menos de la mitad de batería, modere el uso) 
¿Las piruletas tienen pesadillas con señales de prohibido el paso?  ¿Los ladrillos de los edificios ven a las piedras como seres salvajes e incivilizados? ¿Las lavadoras improvisan su ritmo sobre la marcha? ¿Nuestro mundo es el infierno de los habitantes del centro de la Tierra?

(Un tercio de batería, precaución) 
¿Por qué el lenguaje suele estar tan triste? ¿Echa de menos a la poesía? Y las faltas de ortografía ¿son también faltas de respeto? Si cruzo un paso de cebra, ¿estoy pisando una metáfora? Y si lo hago todos los días con mucha gente en hora punta, ¿es eso una estampida?

(Atención. Batería baja) ¿Y qué impresión le merecen a mi impresora los textos que escribo? (Batería muy baja. Por favor cargue la batería) ¿Puedo colgar notas musicales en un tendedero? (Si no recarga la batería el sistema se apagará) ¿La muerte tiene un libro de registros o un cuaderno de apuntes?  (Batería a nivel crítico) ¿Por qué el tiempo pasa tan rápido y adónde va? (Si no conecta el cargador el sistema se apagará sin previo aviso) ¿Qué sentido tiene la... (Apagando sistema)

lunes, 15 de abril de 2013

El camino largo a casa

Una vez más has cogido el camino largo a casa. Vas por la calle creyendo que eres un Romeo, de esos que tienen el papel protagonista en las series de la tele. Eres el hazmerreír del vecindario y lo sabes, pero te da igual. ¿Qué más da? Te lo estás pasando tan bien. Pero hay veces que sientes que sólo eres parte del decorado. Y entonces viene el bajón. Tu mujer parece creer que eres como un mueble más del salón. Curioso. Con lo agradable que ella solía ser al principio.

Por eso estás ahí otra vez, de nuevo recorriendo el camino largo a casa. Porque cuando los días solitarios suceden a las noches solitarias, te marchas a hacer un viaje por las luces de la ciudad. El camino largo a casa. Nunca ves lo que quieres ver, siempre estás actuando de cara a la galería. Y coges el camino largo a casa. Cuando estás en ese escenario, todo es tan increíble, tan inolvidable, cómo te adoran... Pero entonces te acuerdas de que tu mujer cree que te estás volviendo loco. Qué desastre. ¿Es que no hay forma de salir de esta?

¿Es tu vida una catástrofe o es una lección que te da el mundo? "Para que crezcas de una vez, chico". Cuando miras hacia atrás y piensas lo que podrías haber sido, a lo que podrías haber llegado... Si hubieras tenido más tiempo... Así que cuando llega el día y vuelves a sentar cabeza, ¿quién tiene la culpa si no estás? Cogiste el camino largo a casa. El camino largo a casa. Y una y otra y otra vez más.
---o---
Adaptación de la canción de Supertramp "Take the long way home" con letra y música de Roger Hodgson. 
Imágenes (no me he podido resistir a poner las tres) de Abdiel Mendoza y Elkin Marulanda. La de los pies descalzos aparece en varios blogs, pero no he logrado identificar el autor o la autora.

jueves, 4 de abril de 2013

¿Qué lleva un poeta en la mochila?

Lleva un gato para los días de lluvia
el manual de empleo de las soledades
la llave que abre la tercera baldosa amarilla
pisadas de mamut para las utopías
lagartijas para la tos
saliva de ángel y mocos de cebolla
un náufrago de postre
un hueco para cobijarse de los muros
un monóculo para el ojo del huracán
la cuenta atrás del cepillo de dientes
barro y luz para contar los sueños
una ciudad donde se pierden las brújulas
la pregunta que le hace la hierba al amanecer
un potaje negro para los dioses
un hulla hop para los melocotones salvajes
el interruptor que enciende los tulipanes
la lengua de la sábana
un cangrejo para el sauce
un cubo risueño para los vómitos tristes
las mañanas que terminan en conciencia
sal y hormigas para despedirse

¿Y qué llevo yo en la mochila?

Mi corazón arrancado y sangrante
un cubo de agua de lluvia
los ojos rojos de los perros muertos
un vaso para vomitar
la tinta descorrida de un tatuaje
un niño seco y arrugado
un ramo de rosas calvas
y una bolsa de preguntas que no puedo responder



Inspirado en Juan Carlos Mestre
Ilustraciones de Deisign y de Vaka Valo

martes, 12 de marzo de 2013

Rastros en la Niebla XI: Sonríe Cloud Sprite

Cada vez que Cloud Sprite paseaba por Newport huyendo de una de sus cíclicas depresiones, sonreía. 

Sonreía aún cuando caía con persistencia una lluvia fina y terca. Sonreía dejándose envolver por una bruma de sorda felicidad que acababa ocultando sus penurias. Sonreía mirándose los zapatos al pisotear las losas mojadas de las largas avenidas. Sonreía al mirar los rostros alegres en las bocaterías llenas de chicos y chicas de su edad. A sus 28 años, se sentía un poco menos viejo que de costumbre. Aquella ciudad era tan diferente a Puerto Viejo donde no vivía nadie de su misma edad. Sonreía también al contemplar el espectáculo de luces, colores y música de la fuente en Bigspring Ass, ese que por efecto de la rutina pasaba ya totalmente desapercibido para sus ciudadanos. Los paraguas de los paseantes parecían, vistos por Cloud desde lejos, flotadores de colores que bailaban al son de la música. Aquel día justo cuando la melodía terminó, un autobús de Rich Travels que venía del muelle bufó sonoramente, lo que al muchacho le pareció un grande finale para aquel número que la ciudad componía sólo para él. Cloud sonreía incluso ante aquel loco de la estación que cantaba en un idioma inventado, a medias entre el inglés, el español y una imitación infantil del árabe.

Cuando subía al autobús de vuelta, Cloud comprobaba que el territorio de Newport terminaba justo en ese umbral. Más concretamente en la cara de pocos amigos del conductor que despachaba mecánicamente uno a uno a los viajeros. Entonces Cloud dejaba de oír la vocecilla aleteante de la felicidad. Se ponía serio, buscaba un asiento, perdía la mirada en la ventanilla, Puerto Viejo en el horizonte. Con un dedo pintaba en el vaho dos ojos y una amplia sonrisa.



Imágenes llovidas aquí y aquí.

jueves, 28 de febrero de 2013

Luna de carnaval

Nuestro profe Migue Arwez nos propuso la semana pasada mirar el mundo con la mirada poética, la mirada del bárbaro o del niño que siempre encuentra hechos extraordinarios en el mundo que le rodea, en las cosas más cotidianas. Según Migue, esos momentos poéticos de la realidad están ahí ocurriendo constantemente: (metáforas, paradojas, símbolos, flashes visuales, personificaciones), pero nos pasan desapercibidos porque siempre vamos con el piloto automático de la razón y no dejamos que nuestro cuerpo sienta el suelo que pisa, que nuestras emociones fluyan. Para esta tarea, teníamos que mirar la vida con esas gafas de poeta y anotar lo que encontráramos. Es lo mismo que hicimos hace unas semanas (aunque aquella vez nos adelantamos a Migue que sólo nos habló de la mirada poética, no nos mandó todavía nada).

Yo durante esta semana no conseguía encontrar ningún flash poético. Será que tenía empañadas las gafas de poeta, o que no lograba desconectar el piloto automático. De hecho, como comenté en clase ayer, iba por la calle y me ponía a mirar las cosas. Veía algunas cosas llamativas por la calle (restos de papelillos de la cabalgata en una casa abandonada, un globo amarillo debajo de un coche, marcas de rotulador que parecían plumas pintadas en el estante de un Chino) pero no eran exactamente lo que buscábamos, tal como está explicado aquí. Faltaba algo, pero mi mente intentaba forzar la poesía antes de encontrarla en la realidad, quería tenerla ya para contarla ya. Pero tenemos que asumir que hay veces que no aparece siempre ese chispazo. Así que me puse a rebuscar en mi archivo de fotos y encontré varios hechos insólitos y poéticos:

lunes, 25 de febrero de 2013

Cosas que pasan

En mi fregadero se aferran una raíz de patata que parece una larva de gusano con patas largas, dos trocitos de fideo que forman la sílaba CI, dos granitos de arroz, un trocito de lechuga, dos pedacitos de avecrem, uno grande y otro chico, una taza con un brebaje de agua y café, media burbuja y una balsa de espuma.
En mi fregadero no pasa nada, pero mi fregadero es un mapa inescrutable o una comunidad de vecinos que el azar del fregado ha llevado a vivir juntos.

sábado, 9 de febrero de 2013

Carnaval recortao

Estamos en plena final del Falla de un año que en el concurso de agrupaciones ha sido el año de la crisis. Y es que ha habido gran variedad de grupos que se han hecho eco de ella, no sólo en las letras sino también en los tipos. He aquí una selección de las 10 de agrupaciones de la crisis que más me han gustado. Vedlo rápido, no vaya a venir Rajoy y recorte alguno. Que lo paséis bien esta noche con las coplas, los dulces y el chocolate calentito.


viernes, 8 de febrero de 2013

CCCXXXIII



¡Leed el libro! No somos animales. ¡Somos libres!

En esta entrada número 333 del blog, os dejo un vídeo de una novela gráfica que he encontrado en youtube: CCCXXXIII. Si seguís el hilo, veréis una adaptación/traducción al castellano que he hecho de este enigmático e inquietante relato.

Mientras tanto, me pregunto: ¿hasta qué punto es ficticia esta historia?


miércoles, 6 de febrero de 2013

Ojos que miran profundo

Se me abre el sueño en canal
cuando con tu poesía fugaz
truenas un desconsuelo

Me dibujas cánticos y sollozos
y en la gabardina del cielo
me persigno ante el poeta creador

Pinto una luciérnaga
por debajo de los cauces del lodo

y apañaré dos metáforas y media
a la luz de un candil

Mañana, mañana cuando mi dulzura
te avasalle los labios

inventaré una esquina
donde los poetas se bañen
en sal y espuma

en donde se acabe el celeste tañido
de las metralletas del hombre

en donde tú y yo,
amor mío, amor tuyo,
seamos pirámides apaciguando
el terror de los siglos

y en donde por encima
de las lápidas, los fustes y los cacharros
oteemos el dulce sinsabor de lo bello

miércoles, 23 de enero de 2013

Fin de la Historia

A imitación de un poema de Gustavo Pereira en un ejercicio de la ELL

Tal vez sobrevivan los programas de literatura de la TV pero no la piel erizada al oír un poema
los museos de disfraces pero no el carnaval
los huesos y las plumas del avestruz pero no la melodía de la sabana
los títulos nobiliarios pero no los quijotes
las armaduras y los dragones pero no la fantasía
los bufones de la corte pero no los filósofos de aldea
las vitrocerámicas de termoinducción pero no los pucheritos de las abuelas
el teatro de los mercaderes pero no las manos del hortelano
los zoológicos y catálogos de animales pero no los ronroneos de los gatos
los manuales de literatura pero no Garcilaso
los truhanes, los tunantes y los patanes pero no los sinceros, los artistas y los amigos
los guardianes de la moral pero no los golfos ortodoxos
las madres de manual de psicología infantil pero no las mamás
los banqueros y los políticos pero no los demócratas
los late night y los programas del corazón pero no las confidencias
las ideologías pero no los abrazos
todo el tiempo que perdimos pero no lo que realmente mereció la pena
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...