jueves, 16 de julio de 2009

3, 2, 1...


Probando, probando, uno, dos...

Houston, houston?

Madre mía, un mes desde el último...

alguien está descastailloooo...

pardiez... paronce... par...deza

Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para...

cuarenta años después, señor armstrong... hoy mismito...

La cápsula eqcu2008 nº1 fue lanzada al espacio en noviembre, quedó suspendida en un desierto oscuro en un día indeterminado de la estación seca...

toc... toc... se escuchó en su interior

y alguien gritó:

anybody theeeeeeeeeeeeeere????!!!!

(quizá el omnipresente o alguna voz sorda que nadie pronunció jamás)

pero entonces...

Three, two, one...

ahí estaba el cartel bajo las luces de neón

¡The tightrope walker comes back!

como si de jolywud se tratase

(perdón: indigestión de star wars, ridiela)

ejem

el comandante winklewalker logró descifrar un mensaje cifrado en un píxel oculto sólo perceptible mediante visión láser:

Vuelvo pronto, que no he cerrado el chiringuito por vacaciones, ehn?...

...

Nota: ningún psicotrópico fue utilizado en la elaboración de este post... todo intento de darle sentido o significado lógico es producto de su imaginación y queda bajo su responsabilidad, querido lector... ñyajajajaja... (risa tormentosa)

Fin de la transmisión
ffffffffffffffffffffffffffffffffffffffwwwwdfffffffffffffffwwwddfffffffffffwdffffffffwddddd....

viernes, 19 de junio de 2009

A ras de agua

Si todo va bien

Brindaré una copa de rocío por el fin de nuestro pasado
Sacaré del pozo del olvido las caricias de las orillas, la risa de los peces y los sapos
No lloraré más por ti…
No quiero más la lluvia salobre de tus lágrimas


Mi piel de olas serenas no volverá a ser magullada por tu escorrentía
No fluiré por tus cauces empedrados que lapidan a la risa
No volveré a saber más de ti
Ni de tus guijarros viejos que buscan, tercos, arroyos nuevos

Me quedaré a ras de agua

Para el cuadernillo de la Escuela de Letras Libres' 2009 "Aguarrás, El Color Escondido de las Cosas".

viernes, 12 de junio de 2009

Soy una rama de un árbol

Soy una rama que un día los hombres o el tiempo arrancaron de un árbol. Un sol ebrio y hostil me deseca en la tierra, me va vaciando de savia. Ese mismo al que los dioses llamaron faro y que hace tiempo dejé de seguir. Y ya no sé si soy rama, astilla o cenizas. Semilla o cáscara, hombre o pieza de carne.

Soy pensamientos flotando en la marea torpe e infame de los sueños y los desvelos, a la deriva hacia el lugar donde naufragan las crónicas perdidas, las memorias robadas, las hazañas que nadie narró o que todos olvidamos.

Soy un pálpito, un goteo lento y sostenido dentro de una caverna, que mana del aliento gélido y abrasador del vacío.
Y ya no sé si sale de dentro…
No sé si viene de fuera…

Soy el resultado de una azarosa ecuación, la combinación caprichosa y aleatoria de unos dígitos. O quizás, una voz arrancada del bullicio mudo de las profundidades. O simplemente, la consecuencia de una serie de causas y efectos, un segmento con un punto final nebuloso pero inevitable por la misma inercia del punto de origen.

Soy el que, una noche, por escapar de los ojos acechantes del abismo, se ocultó en un refugio de piel, de miradas aferradas y palabras dichas en silencio.
Y en sus paredes supuraba la vida
Y en sus paredes respiraba la muerte


Con ese instante construí una fortaleza, y aunque el tiempo lanzó flechas de fuego, seguí buscando el rastro de los besos vírgenes, sus cenizas en el aire.

Yo quise saber lo que era e intenté ser alguna cosa: un hombre, una vida, una meta que alcanzar, una fantasía. Aunque al final quizá sea lo mismo que quienes nunca se pararon siquiera a pensarlo.

Soy lo que queda debajo de todas las pieles de serpiente mudadas que dejé atrás, restos que ahora son imágenes volubles, recuerdos efímeros, jirones de materia. Quizás soy s
ólo un baile frenético de células al son de una partitura escrita un día en un par de segundos. ¿Son parte de mí los recuerdos que quedaron impregnados en la memoria de otros seres? ¿Lo son las semillas que algún día plantaré en los humedales de la vida y que crecerán bajo otras formas?

¿Soy ese rostro del espejo?, ¿el tacto de mi piel?, ¿estas palabras y sonidos?, ¿esos ojos cansados?, ¿esa tímida sonrisa? ¿Y aquella risa infantil de columpio de un parque, el placer de no sentir el suelo bajo los zapatos? ¿Soy esta mirada fría de hoy, que disecciona cada segundo, cada momento? ¿Aquellas charlas de corrillo, guarecido de la noche por la compañía de otros?

Quizás yo soy todo eso. Quizás yo no soy nada.

Pero al menos puedo oír este ruido.

Y soy.


...

(Para el cuadernillo de la Escuela de Letras Libres' 2008 "Raspas de Pez")

Imágenes
http://ladymiau.spaces.live.com/
http://www.fondosescritorio.net/wallpapers/3-D/3D/Esqueleto-3d.htm
http://foros.elpais.com/index.php?showtopic=4182&pid=226473&st=180

domingo, 7 de junio de 2009

Delante del espejo

Son las siete de la mañana y un vendaval de luz repentino despierta a Alicia. Es su hermana que ha abierto la ventana del cuarto. Se acerca a Alicia, le zarandea el hombro y le dice que vaya a lavarse y vestirse. Alicia desearía quedarse en la cama hasta las doce, pero tiene que desayunar antes de que llegue su institutriz. Mientras su hermana cepilla entre tirones su pelo rizado y moreno, que ella preferiría llevar enmarañado, Alicia piensa en su institutriz. Piensa en su cara de serpiente y su trasero de mono, y en cómo empezará a darle aburridas clases de matemáticas, lengua e historia de Inglaterra. Ella preferiría estar jugando con su gato imaginando que es un león de circo que salta por su aro de la comba de fuego, o revolcándose en la arena del jardín soñando que atraviesa el África. Durante el desayuno, Alicia contempla a su padre, un hombre que vivía detrás de un periódico, y le oye mascullar algo sobre un tal Gladstone que iba a llevar a no sabía ella qué tragedia a su país; y a su madre, que se pasaba el día en el salón cuchicheando con señoras gordas, estiradas y aburridas. No entendía como se habían puesto a gritar como locas aquel día cuando Alicia fue a enseñarle algunos bichitos que había encontrado en sus aventuras por el desván: cucarachas y graciosos ratoncitos. Cuando termina de desayunar, es hora de sus clases. Mientras su institutriz la agarra por la mano camino del bosque, donde recibirá su lección de historia, Alicia empieza a mirarse su vestido azul. Odia los colorines estridentes. Preferiría llevar algún traje negro con volantes blancos y medias a rayas negras y rojas, o ir desnuda con un turbante como los indios que había visto en los libros. Pasado un rato de lección, Alicia decide que no va a aguantar al siguiente Eduardo rey de Inglaterra, pues ya iban siete u ocho, y se escapa sigilosamente dejando atrás a la cara de serpiente que seguía con su cantinela. Empieza a pasear por el bosque y de pronto algo atrapa su atención. Algo se mueve cerca de ella entre unos matorrales. De pronto, una curiosa figura, un pequeño conejo blanco vestido de traje sale corriendo. Parece tener mucha prisa y Alicia lo persigue durante un buen rato. Así, llegan hasta un claro, y el conejo se mete a toda prisa en un agujero en la tierra. Alicia mira la oscura madriguera y se pregunta qué misterios esconderá ese lugar...


Imágenes

sábado, 30 de mayo de 2009

Las Crónicas de Canilius - III Parte: El Regreso del Rey Destronado

Recordarán sin duda vuesas mercedes las hazañas del singular caballero Canilius. En la Primera Parte de estas crónicas nuestro hacedor de glorias se enfrentaba al vil Ifrit, y en la Segunda Parte, el contumaz viajaba a la ciudad capitalina de Vegalá y paseaba tranquilo contemplando a las gentes de los mercados. De pronto es interrumpida su felicidad por infernales ruidos y tormentosos gritos…


Es la guerra. Un ejército enemigo ha invadido el lugar y en la ciudad reina el caos. Los mercaderes huyen a esconderse y llevan lo que pueden y lo que no pueden queda abandonado para que los carroñeros goblins lo rapiñen. En pocos segundos el ejército se adentra en la ciudad, las catapultas lanzan piedras, los hechiceros foguean, congelan, electrocutan, los demonios Shiva, Radamantis y Tifón son invocados, los orcos despedazan, trituran, quiebran miembros…El contraataque se torna complicado pues la mayoría de los guerreros y hechiceros fieles a su majestad están ahora sin armadura, descansados en las tabernas, ebrios de cerveza y del poder que les da el ser funcionario de espadas y conjuros.

Pero entonces el rey Constantín I baja desde el castillo al lugar de la contienda, a lomo
s de su refulgente dragón, de especie selecta, de los mejores criaderos del reino. Al fin toma tierra para incorporarse al campo de batalla. Es entonces cuando se revela el artífice de la invasión. A lomos de un corcel escarlata aparece Romarrón XIV, llamado por el populacho “el truhán”, que viene a reclamar el trono como descendiente de la dinastía de los epoes que habían gobernado el reino desde tiempos inmemoriales. Eso fue hasta el advenimiento de Constantín I, llamado por el populacho “el liberador” y heredero del linaje de los epés.

Los dos reyes quedan fuera de sus monturas, y se colocan de pie uno frente al otro, dispuestos a batirse en definitivo duelo, uno a izquierda, el otro a derecha. El contumaz admira con orgullo esta escena desde un escondite cercano, y ya maquina su clarividente cabeza la mejor forma de presentar batalla y obedecer a sus deberes de caballero…

– Cagontó, le tenía que haber hecho caso a mi pare, y haberme quedao plantando tomateh. Menoh mal que estaba aquí el barril ehte y me he podío ehcondé. Paquito, cojone, echate p’allá que no cabemoh… Aunque, por otro lao, ¿qué estoy haciendo aquí? Yo elegí seh guerrero y guerrero voy a morí… Así que, Paquito ya te estás saliendo y ve a defendé al rey, anda, que yo te voy indicando…
– ¿Tú está de cachondeo, no Cani? Además el guerrero ere tú, yo estoy para limpiarte la armadura, pa guardarte las pocione, pero er que tiene que pencá en las batallas ereh tú.
– Tienes razón. Ya no aguanto más aquí aentro. ¡Hop! ¡¡¡Voy en vuestro aucilio majestá!!!… Allá voy… ¡¡Por Ciccania!! ¡¡Muere peaso bellacoooo…!! ¡Toma! ¡Toma!
– ¡Cani!, ¡¿qué hase?!, ¡que le estás pegando al que no es!… ¡Que ese es Constantín!
– Coño, ¿que no es este…? Eh… ottiah, perdone, su majestad, es que no me había traío yo lah gafah del lejoh y entonse… Y como no le había visto a usté en persona nunca, y es que es usté Shrek chupando limone… ehn? Con esa cara he pensao que… eeee… No que bien mirao tiene usté un… un… un… porte que…
que se nota que es usté rey, vamoh… estooooo… bueno yo me voy…

Cuán comprensivo, cuán avispado, cuán sutil es el caballero que sabe que estos litigios sólo pueden ser resueltos entre reyes. Vuelve el contumaz con su escudero a narrarle la chanza que ha tenido con el ser de más alta alcurnia que hay en Ciccania.

–No vea tú el rey, Paquito. Lo bien que moja sopone. Qué mal lo he pasao, la cara de bulldog estreñío que me ha puetto. Pero ahora… me he fijao en el otro… er Marrón, ¿no era? Ese es todavía peó. De gordo no tiene ná, pero de feo… Qué feo eh el hijo puta, la mare que lo parió… Yo pa mí que es el hijo secreto del señor Burns y la bruja que sale en Blancanieve de Guor Disney…
–Cani, me acaba de decir un goblin que ha habido una traición contra el rey Constantín. Dicen que ha sido alguien del ducado de Trobún. Estaba compinchao con Romarrón y ha comprao a parte de la guardia prometiéndole el dinero del enemigo…
–O sea que el colega ehte, er Romarrón, tiene guita, tiene jurdoreh, ¿no?

El contumaz departe con su escudero cuando un grito sobrecoge el aire. Ya no caben más conjeturas. La derrota es certera. La ciudad está perdida, el rey Constantín cae vencido. Entonces Canilius levanta la vista y contempla, afligido, a su soberano yaciendo a los pies de su enemigo. La ciudad ha cambiado de manos. Romarrón XIV es el nuevo rey. Presto como las águilas o las sirenas, con ánimo vigoroso, el generoso contumaz Canilius se dirige al lugar donde su señor acaba de morir.

–Ay, majestad Romarrón, hay que ver qué categoría, qué forma de vencer, qué bellesa en su semblante, es que es usted el mejor, ¿ha vitto uhte er rey que teníamo asquí?, que eso no valía pa ná… Las carreterah, ya le digo yo, toa llena de bache, y la plaza, mierda por toh lao, que he vitto yo ratah como gatoh jugando a las cartah. Hablando de tó un poco, ya que se lo he puesto yo a usté en bandeja como quien dise, ya que le di yo la primera corná, ¿no tendrá usté argo pa mí? Yo no le pido mucho, verá es que me quiero hacé un chalersito ahí en la playa de Barrosalá y resurta que no tengo papeleh, y me han dicho que es terreno no urbanisao o no sé qué pamplina, ¿no podríamo hasé un apañillo entre usté y yo? Bueno ya hablamoh, ¿ehn? Perdone la molehtia, a sus pieh, majestad, a sus pieh…

Y aunque la ciudad cambie de dueño, aunque le agujereen las flaquezas, siguen las aventuras del contumaz y de su fiel Paquitt, desfaciendo entuertos aquí y allá, conquistando tierras y doncellas, liquidando monstruos, orcos y dragones. Pero de pronto, algo eriza la cutícula del guerrero por debajo de su legendaria armadura, un grito desolador, terrible y pavoroso, que mataría a cien cíclopes. Es algo que este humilde narrador no es siquiera capaz de contar pues aunque me ha sido encomendada la labor de relatar estas crónicas y legarlas a la posteridad, los horizontes de mi intelecto no llegan a abarcar la insólita naturaleza de esos últimos acontecimientos, y me estremezco de pavor sólo con imaginar ese terrible aullido. Por eso doy la voz simplemente a aquellos personajes para que sean ellos los que hablen definitivamente por mí...

–¡¡¡¡Caaaaaaaniiiiiiii!!!! ¡No arme máh escándalo y apaga ya el ordenador que son las tres de la mañana! Deja er vicio ya hijo. Que se te van a poneh los ojos cuadrao como la pantalla. Y dile al Paquito que se vaya ya pa su casa, que mañana tiene que ir al colegio, que su mare se orvida de él, y se cree que tengo yo aquí montá una guardería.
–¡Ya voy omá!, no sea más pesá. Coño, Paquito, las tres ya. No me he dao ni cuenta. ¿Mañana qué…? Echamo otra partía, ¿no? Vente, que yo sin ti no hago ná, que tú entiende er juego mejó que yo.
–Tranquilo, Cani, que mañana estaré aquí otra vez, que yu’ll never wolk alon, tú nunca caminarás solo, iguá que el equipo inglé ese, el Liverpool.

---

Imágenes:

- Final Fantasy II, Square Enix (portada)
- El Señor de los Anillos - Batallas por la Tierra Media, Electronic Arts
- Warhammer Online, Electronic Arts
- The Elder Scroll IV - Oblivion, Bethesda

lunes, 18 de mayo de 2009

Hasta mañana

Le temo al sueño
que me da en torbellino la certeza
el cáliz donde urdo lo imposible
y corro me deslizo salto vuelo
en pos de lo que apenas se vislumbra

(…)

Quiero borrar el sueño
que descorteza el estupor y el pino
que a mi pesar confirma el que no soy
que ama cuerpos que no son presagios
y se entrega rehén cuando amanece

M. B. (en Yesterday y mañana)

Inventarte es mi forma de creerte

M. B. (en A ras de sueño)

Desde el espejo
mis ojos no me miran
miran al tiempo

M.B. (en El Rincón de los Haikus)

Que golpee y golpee
hasta que nadie
pueda ya hacerse el sordo
que golpee y golpee
hasta que el poeta
sepa
o por lo menos crea
que es a él
a quién llaman


M. B. (en Contra los puentes levadizos)

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del caos y de las pesadillas
de la ajada miseria y de los miserables
de las ausencias breves y definitivas

M. B. (en Preguntas al azar)



En las manos traigo
viejas señales

son mis manos de ahora
no las de antes

(…)

El azar nos ofrece
su doble vía
vos con tus soledades
yo con las mías

y eso tampoco
si habito en tu memoria
no estaré solo

(…)

Mírame pronto
antes que en un descuido
me vuelva otro

(…)

Doy lo que puedo
y no tengo vergüenza
del sentimiento


M. B. (en El olvido está lleno de memoria)

Tengo un mañana que es mío
y un mañana que es de todos
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro.

M. B. (en Yesterday y mañana)



Ayer acabó tu mañana. Pero te queda el otro. Por eso seguimos oyendo tu voz.

Hasta mañana. Hasta siempre.

Pinturas de Lola Frexas, publicadas en Acordes Cotidianos, Mario Benedetti, 2000, Vergara y Riba Editoras
Retrato de Benedetti: Rodolfo Fucile http://www.educared.org.ar/imaginaria/14/5/fucile.htm

jueves, 14 de mayo de 2009

Amores, amores...

La Escuela – Colectivo de Letras Libres (en la que aporto mi granito de arena como componente del grupo) tiende en estos días sus letras al sol del amor, y del desamor, en todas sus variantes: edulcorado, caótico, equilibrado, sucio, becqueriano, solitario, evocado, beatleliano, aquítepilloaquítematiano, etc, etc, etc. Primavera mediante, estos locos letraslibrescos preparamos próximos recitales dedicados a todos esos amores posibles.

Y por si fuera poco, muy prontito se celebrará el enlace de una pareja del grupo. Tanto él como ella son unas personas muy queridas por todos nosotros. No puedo dar más datos (no quiero invadir su intimidad) pero mando desde aquí un beso muy grande y un abrazo igual de grande a los "presuntos" implicados.

Para celebrar tales circunstancias, como flota en el ambiente tanta emanación primaveral, cuelgo por un lado un diseño (muy sencillo) que he hecho para un marcapáginas con mi poema La Playa de las Palabras. Que sí, que sí, que ya sé que el poema no es tan sensiblero como yo pensaba al principio… Ya me he dado cuenta de que el que estaba empalagoso en la época que lo escribí era yo. Si es que…

Clickad sobre la imagen para ver la versión ampliada.

En segundo lugar, una nueva versión de Dosssss…, poema que algunos compis me dicen que todavía tengo que ampliar más. Intentaré hacerles caso… Y a la par que los nuevos versos añadiré en cada versión una ‘s’ más al título. Pero cada una de ellas, cada s, vendrá a decir lo mismo, tendrá el mismo significado que la anterior. Cada una será un siseo sibilino que acaricie y que susurre al oído las mismas palabras…


Dosssss…

Dos no es un valor
es el susurro de unos besos,
un siseo bajo la ropa,
el silbido de un tren
que hace paradas caprichosas.

Dos es un oasis
en un ardiente infinito.
Pende leve, frágil,
de una madeja de hilo.

Dos, ese valor,
que no es muy cierto
que es más que uno
que es más que el tiempo…

...

Besos
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