sábado, 17 de enero de 2009

La mecedora

La mecedora siempre ha cumplido el mismo trabajo, servir de depósito. Ahora acumula la pila de ropa recogida y antes la almacenaba a ella. Será que han pasado muchos años pero ya sólo puedo recordarla así. Sólo puedo imaginarme una montaña de carne arrugada, derramada en la mecedora y envuelta en tela oscura. En lo más alto un matojo gris, triste y seco, más abajo tres verrugas crecidas en piel menguante y desinflada, dos surcos negros bajo los ojos, barbecho en vida, y una sonrisa lacerada. Y sin embargo todas las mañanas, iba hacia ella con pasitos cortos y tímidos, me estiraba de puntillas y al hacerlo oía el rechinar de las juntas de la mecedora como escalofríos de la madera, la savia todavía latente en los resquicios de las astillas, a pesar de los clavos enquistados y manchados de óxido. Entonces me acercaba a su rostro…

Y la besaba.


...
La foto y el retoque son míos.

10 comentarios:

muxica dijo...

Cuantos recuerdos llegan a mí al leerte. Sensaciones y vibraciones que quedan en la madera, que cuando la toco puedo regresar en tiempo por su olor, sonidos y besos que también he dado.
El lugar que más me acerca a la infancia, es el armario de mi abuelo que siempre olió y huele a manzana reineta.
Un saludo es muy grato leerte.

genialsiempre dijo...

Esa mecedora que todos añoramos....lástima que casi hayan desaparecido, pero siempre es bueno recordarlas como tu haces, no por el utensilio en sí, que también valdría la pena, sino por los sres queridos que han sido mecidos en ella.

José María

Noelplebeyo dijo...

Nunca tuve mecedora...lo más cercano fue psicosis...

Siento no reconocer lo que comentais

Escuela de Letras Libres dijo...

Recuerdo cuando te lo oí en uno de nuestros encuentros. Me pareció entrañable y muy bien narrado... lo viví, igual que ahora al leerlo.

Antoñín

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Yo puedo ver a mi abuela, temerosa de que se la pudiésemos romper no nos dejaba jugar con ella.

Pedro dijo...

Cuando te lo oí en la escuela conseguiste traerme el recuerdo entrañable de mi abuela. Aún conservamos su mecedora en casa.

Mar dijo...

Me he visto a mi misma sentada en la mecedora de mi suegra dando el pecho a mi bebé y acunandolo.

Besitossssssss

Ana dijo...

Sublime!!
Casi podía oír la cadencia de su balanceo y oler la pátina de senectud.
Bellísimo post.

Un ronroneo de gusto, el que tus palabras tan bien hilvanadas me han hecho emitir.

REIKIJAI dijo...

Mi pequeño David,en mi casa tengo dos ...acune mi vientre,lleno de sueños,luego a mis bebes en los brazos uno de cada lado;sabes mis hijos estudian,y se balancean en ellas...muchas veces los encuentro dormidos con los libros en la cara.Gracias por el recuerdo.Besitos.Silvi.

Equilibrista dijo...

Como siempre habéis profundizado en mis textos, para así darles más riqueza. Os agradezco que aportéis vuestras experiencias. Abrazos...

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