Buscando otros argumentos para unir carnaval y literatura llego, precisamente… al argumento. Mejor… a la historia. Y es que las agrupaciones también nos cuentan historias. Los cuplés, por ejemplo, de forma parecida a lo que pasa en los chistes, son relatos de humor en un mínimo espacio de versos ¿Micro-literatura oral cómica o simplemente el arte de asquí?
En otras coplas se juega con el sentido de las palabras y con la interpretación que el oyente está haciendo del mensaje, cubriéndose la letra con una capa de misterio. La sorpresa llega con el giro final que rompe con la interpretación previsible, o desvela el misterio de forma inesperada, igual que pasa en algunos relatos, provocando unas veces el sobrecogimiento, otras la hilaridad en el respetable:
En otras coplas se juega con el sentido de las palabras y con la interpretación que el oyente está haciendo del mensaje, cubriéndose la letra con una capa de misterio. La sorpresa llega con el giro final que rompe con la interpretación previsible, o desvela el misterio de forma inesperada, igual que pasa en algunos relatos, provocando unas veces el sobrecogimiento, otras la hilaridad en el respetable:
Otro punto del orden del día: los cuartetos, esas pequeñas piezas de teatro cómico en verso con el peculiar sello gaditano. En el cuarteto cada componente interpreta el papel de un personaje (a diferencia de la chirigota, la comparsa y el coro, en que todos los miembros de la agrupación forman una sola voz). A veces, un sólo integrante hace más de un papel (cambiándose de disfraz entre bambalinas), ya que el número máximo de componentes permitidos es cinco (a pesar del nombre “cuarteto”, cosas de Cai). El argumento de los cuartetos no suele tener un desarrollo claro que apunte a un desenlace, sino más bien una serie de situaciones cómicas que se suceden a lo largo de la parodia. Juegan un papel importantísimo la interpretación y la teatralidad. En el primer post de carnaval os puse al primer premio de este año, con el descacharrante personaje del policía loco con doble personalidad, una de las estrellas de este carnaval. Aquí os dejo otro buen ejemplo:
Las chirigotas también tienen su historia. En este tipo de agrupación se suele parodiar a un arquetipo social (el político, el cornudo, la maruja, el lacio, pinchad, pinchad en los enlaces), ficticio (extraterrestre, robot…) o del tipo que sea. Es en los popurrís de las chirigotas donde se desarrolla, a través de cuartetas cómicas, la historia del personaje representado. En el carnaval clásico de principios y mediados del siglo XX no se cantaban popurrís. De hecho, el disfraz era la excusa para salir y las letras no iban necesariamente “al tipo”, es decir, un grupo podía ir disfrazado de indio o de caballero medieval y hablar en perfecto gaditano, cantarle a la playa de la caleta, a la mujer gaditana, o a lo que fuera que fuese sin necesidad de justificar demasiado el disfraz que llevaban. Más adelante, se empiezan a incluir popurrís en el repertorio de las chirigotas, coros y comparsas. Son célebres los de las agrupaciones de Paco Rosado en los 80, narrando la historia de aquellos Carreros de la Alianza, Cegatos con Botas, etc… En el 92 llegan Los Borrachos gracias al trío formado por Selu, Erasmo Ubera y Yuyu, marcando una época y creando un nuevo estilo de chirigota, donde la interpretación, la letra y la música se ponen al servicio del tipo (haciéndolos aún más creíbles). Otras chirigotas avanzarían en el terreno de la teatralidad haciendo pequeñas representaciones dialogadas entre copla y copla: La Chirigota con Clase de Lobe o, más recientemente, Las Pitorrisas de Kike Remolino….
Pero si ha habido una agrupación con Historia, sobre todo en el popurrí, ésa ha sido Los Pavos Reales. Os dejo con ellos…
Bibliografía:
-Paco Rosado, "Qué pechá de carnaval", Obra Social Caja San Fernando, Cádiz, 2007
-Alejandro Luque "20 gaditanos del carnaval del siglo 20", Onda Cero, Cádiz, 2003



Eso sí, desde mi posición de aficionado carnavalesco (ojo, nada de experto), quiero dar una serie de babuchazos (gaditanismo equivalente a tirón de orejas, pero doliendo más). El primer babuchazo para el chauvinismo de algunos letristas de agrupaciones a veces acaramelados hasta el empacho con la ciudad, y cierta tendencia peligrosa en los últimos años a olvidarse de los problemas que la aquejan, así como de cuestionar la política y la economía. Menos mal que sigue habiendo algunos autores que se mantienen críticos en sus letras contra esta postura. Un segundo babuchazo para los dirigentes que se empeñan en poner en práctica el plan “Pan y carnaval”, porque es cierto que hay que disfrutar con la fiesta, pero ojo con eso de comprar a las masas con carpas y cabalgatas, que por muy tacita de plata que sea Cádiz, plata entra poca (hablamos de la ciudad con más paro de Europa). 







